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27 octubre 2005

La computadora universal, de Leibniz a Turing

Aunque nos parezca que los ordenadores son un invento reciente, que dependiendo de nuestra edad lo ubicaremos en los años ochenta con los Spectrum, Ataris y demás, o los más mayores puedan contarnos batallitas de tarjetas perforadas y enormes computadoras del tamaño de una habitación como ENIAC o EDVAC, lo sorprendente es que los ordenadores están ahora entre nosotros gracias, o por culpa de, según se mire, gente que tuvo determinadas ideas en el siglo 17.

Así lo explica un interesante libro que me acabo de terminar, obra de un lógico americano llamado Martin Davis. En su libro, nos cuenta el desarrollo de las ideas clave que desembocaron en las actuales ciencias de la computación, enlazando los resultados de cada uno de los filósofos, lógicos y matemáticos con el trabajo derivado de los siguientes.

Creo que es un texto que todos los interesados en los ordenadores deberían leer, para ver la belleza que hay en la computación, detrás de todo el maquillaje que nos ponen los fabricantes de ordenadores y software.

Sinopsis


Hoy en día, los ordenadores lo son todo: en las oficinas, los bancos, las tiendas, los hogares... a veces incluso en nuestros propios bolsillos. Sin embargo, siguen siendo un misterio para la mayoría de nosotros. Si la computación es mera aritmética, ¿cómo es posible que sean capaces de desarrollar un espectro tan amplio de tareas? La explicación reside, tal y como lúcidamente lo expone el autor, en el hecho de que los ordenadores son esencialmente máquinas lógicas que se basan en conceptos acuñados paso a paso durante siglos por investigadores de la matemática; es, por tanto, una tecnología que tiene su historia.
La computadora universal reconstruye la aparición de los conceptos lógicos que subyacen a los ordenadores a través de los avances realizados por un grupo de brillantes investigadores de la matemática: G. W. Leibniz, George Boole, Gottlob Frege, Georg Cantor, David Hilbert, Kurt Gödel y Alan Turing. A través de sus biografías, sus descubrimientos y sus aportaciones descubrimos una largo sendero común. Todos ellos, de un modo u otro, estaban interesados en determinar la naturaleza del razonamiento humano y en someter la vida al modo en que las personas hacen inferencias, es decir, a la forma de utilizar la lógica. Ninguno de ellos, salvo Alan Turing, comprendió que su obra daría lugar a la matriz intelectual de la que nacerían los ordenadores. Nosotros, sin embargo, si comprendemos su historia comprenderemos mejor su funcionamiento.

Culto, cautivador y humano. Martin Davis nos revela las extraordinarias figuras gracias a las que la computadora llegó a existir.
Andrew Hodges.


Martin Davis, en 2004


La importancia de la historia de la informática (AveMundi)